ICM, el imán que atrae a investigadores

Noviembre 29, 2001


Lilian Duery

El Mercurio

Jueves 29 de Noviembre de 2001

Publicado originalmente en emol.com

Contentos, aunque algunos más satisfechos que otros, se mostraron los directores responsables de los cincos núcleos de investigación que fueron seleccionados este año por la Iniciativa Científica Milenio (ICM), administrada por Mideplan.

Cada uno de los proyectos – con alrededor de 130 millones de pesos anuales a tres años y con posibilidad de renovarse si están bien evaluados- apunta a resolver problemas clave de Chile en materia científico-tecnológica.

Pero en muchos de los proyectos – desde su orígenes en 1999- la principal apuesta es ganar eco en la productividad internacional.

Del total de los cinco proyectos adjudicados, tres tienen paralelamente proyectos Fondap (Fondos de Estudios Avanzados en Áreas Prioritarias), ya sea con algún grado de participación de sus miembros. Tal duplicidad de fondos ha creado ciertas rencillas en la comunidad científica chilena, ya que contar con un Fondap significa 600 millones de pesos anuales por cinco años, situación prorrogable según la evolución del proyecto.

Además, se critica que los proyectos Milenio o Fondap comparten los mismos intereses. Los científicos que se insertan en este contexto dan sus justificaciones.

Al cierre de esta edición el comité Milenio se reunía con las autoridades del Fondap para evitar la duplicidad de fondos.

En cualquier caso, la ICM es un imán que atrae a buenos investigadores y, particularmente, facilita la entrada al quehacer científico de gente joven a través de becas, programas de posgrado, contratos y publicaciones. Todos destacaron muy especialmente este hecho.

Decisión con matemáticas

El grupo de Andrés Weintraub, director de un núcleo milenio en el área de la ingeniería de la U. de Chile, desarrollará modelos matemáticos y sistemas computacionales para resolver aspectos complejos del país, como tráfico urbano, producción forestal o minera.

Su experiencia es vasta y exitosa, pero el área está ávida de aplicaciones en nuestro país. El uso de estas herramientas les ha permitido apoyar a empresas e instituciones en aquellas determinaciones que suelen presentar una significativa incertidumbre numérica en sus resultados.

Interactúan y se combinan muchos factores. En los escenarios hay humanos, máquinas, infraestructura, limitantes económicas y naturaleza. Como muchas veces los esquemas que se diseñan son sofisticados y novedosos, estos destacan hoy en la frontera del conocimiento.

En el Centro de Modelamiento Matemático de esta universidad existe un proyecto Fondap, pero sólo colabora con el proyecto Milenio en un 15% y trata áreas muy distintas, según Weintraub.

Ecos de El Niño

“Por primera vez contamos con recursos financieros suficientes para consolidar nuestra actividad de investigación oceanográfica e involucrar a más jóvenes en esta disciplina”, señaló Osvaldo Ulloa, a cargo del milenio de la U. de Concepción.

El equipo tiene Fondap, pero será “complementario”. Ulloa explica que esta disciplina, reciente en el país, es muy cara.

Por ejemplo, el día-buque cuesta entre 3 a 7 mil dólares, en tanto que las exploraciones en el mar tardan días a meses. Los instrumentos de medición, por corrosión y presión del agua, también son onerosos.

El objetivo es establecer una base científica de estudios oceánicos y climáticos en este rincón del planeta para completar la comprensión de sus fenómenos a gran escala y de impacto mundial.

“Nuestras propias actividades locales dependen de fluctuaciones que se originan en el Pacífico Ecuatorial, a unos 15 mil km, como El Niño. Estas variaciones – vientos, temperatura y muchas otras- afectan a nuestro clima, como así también a nuestros procesos biológicos, químicos y geológicos en el mar”, dice.

Otro aspecto que interesa averiguar a este grupo es cómo fueron esas fluctuaciones en el pasado de Chile y a qué se debieron, para poder tener una idea de los posibles cambios a futuro. Por eso, agregarán a sus expediciones el estudio de los sedimentos marinos.

Ajustes en la Web

“Creo que podemos aportar información y tecnología últil a la Web local. Esta telaraña cibernética crece rápido, pero el cambio es lento”, indica Ricardo Baeza, director del núcleo milenio de computación de la U. de Chile.

Agrega que en muchos sentidos la Web es un fractal. Si se estudia un subconjunto se encuentran los mismos fenómenos. Esto se llama autosimilitud, y puede ser estudiado a pequeña escala para extrapolar resultados.

Informa que el grupo se enfocará a la investigación básica en problemas relacionados con la Web, la que ha remecido las bases fundacionales de la ciencia de la computación.

Sus nuevas áreas de investigación hoy proveen el soporte para sus aplicaciones esenciales, cuales son la manipulación y la diseminación de la información.

Específicamente abordarán el manejo y búsqueda de información multimedia; modelos matemáticos para entender su crecimiento y uso, y diseños para mejorar su empleo, tanto en redes como en paralelismo (multiprocesador).

Manejo de telescopios

“Vamos a crear un centro de investigaciones astrofísicas con mayor impacto en la ciencia mundial”, asegura Hernán Quintana, director del núcleo milenio de esta especialidad en la UC.

La idea es optimizar a corto plazo el uso de telescopios más sofisticados que se instalan en Chile para la observación óptica y en el infrarrojo. El país tiene que estar preparado, ya que estos aparatos requieren nuevas tecnologías, nuevos software y diferentes criterios para el manejo de información.

“Los datos digitales serán muy masivos, algo así como un factor 20 veces mayor. Cada imagen tendrá unos 0,5 Gigabytes de tamaño, por lo que en una noche se producirán del orden de 30 a 50 Gigabytes de datos”, añade.

La búsqueda se centrará en objetos débiles y relevantes para la astrofísica actual, desde supernovas lejanas, quásares hasta hipergalaxias (con intensas explosiones) y tal vez nuevos cuerpos.

Los métodos serán distintos. Permitirán reunir información estadísticamente más completa. Observarán regiones más amplias del espacio, pero las mismas se harán con cierta regularidad, lo que casi no se ha hecho en esta disciplina.

Miembros de este núcleo milenio son también integrantes de un proyecto Fondap. Pero tienen una participación minoritaria (30%). Además, la meta es muy distinta, como es adelantarse a lo que será la operación del más grande radiotelescopio que operará en Atacama en unos ocho años más.

Cuidando al bosque nativo

“El principal alcance de nuestro proyecto es crear un grupo interdisciplinario destinado a desarrollar esquemas innovadores para el manejo de los bosques nativos de la Región de los Lagos”, destaca Antonio Lara, director del núcleo milenio en esta área ecológica en la U. Austral de Valdivia.

La finalidad del grupo es lograr satisfacer la demanda de madera y, simultáneamente, mantener o aumentar los servicios ecosistémicos que brindan los bosques, como la producción de agua, salmonicultura y pesca deportiva

Estos servicios dependen de la adecuada cobertura vegetal y son cruciales para la economía de la X Región. Incluso, los investigadores no se oponen a la venta de astillas, siempre y cuando se haga mediante un manejo forestal sustentable.

Con la información científica de mayor calidad también esperan contribuir al entendimiento del cambio climático – como medir sus efectos- y ayudar con las políticas nacionales en torno a los bosques nativos para dar soluciones a su actual deterioro.

La llamada Ecorregión de “Bosque Lluvioso Valdiviano” está catalogada dentro de las más amenazadas del planeta.